
Una R 1200 GS Adventure de 2006 abierta en canal y puesta a la venta por piezas. Catálogo completo, lámina a lámina, con lo que vale cada lote y a cuántas motos le sirve.
Lee el número estampado en la pieza que acabas de soltar y tecléalo, entero o el trozo que se deje leer. También busca por nombre. Te dice qué es, en qué lámina sale, en qué lote va y a cuántas motos le sirve.
Lo que fija el precio de una pieza no es lo que costó, es a cuánta gente se le puede vender. Cruzando el catálogo de esta moto contra los otros nueve modelos del bóxer 1170, solo 69 de 1609 referencias son exclusivas suyas.
El anuncio nunca dice solo Adventure. Dice los diez modelos.

Valor de catálogo nuevo por zona de la moto. La de impacto se verifica pieza a pieza antes de anunciar nada. El resto está intacto y se vende sin pensarlo.

Cada lote con su lámina, lo que pesa el bulto, lo que puede dar y a qué modelos sirve. Se marca según sale de la moto y según se vende: queda guardado en este navegador.
Banda de toda la moto sin contar extras: 7.560 € a 15.000 €. Vendiendo el 60-70% de los lotes y dando la zona de impacto por perdida, lo realista son 4.536 € a 10.500 € repartidos en meses. Un desguace que se lleve la moto entera paga entre 800 y 1.500 €.

Centralita BMS-K, juego de cerraduras y llaves están codificados entre sí. Vendidos sueltos valen una cuarta parte de lo que valen juntos. Es el error clásico del que despieza una BMW.
Servofreno descatalogado y avería cara: después del motor es lo que más se busca de esta generación. Antes de anunciarlo hay que mirar si la moto monta la generación 1 o la 2, el catálogo tiene las dos.
Un solo conector cortado hunde el precio. Es media tarde de trabajo, y de las mejor pagadas.
Y la primera que se lleva un frontal. Si está sano se anuncia el primero de todos. Si tiene golpe o rezuma, no se vende: se recicla.
Barras, brazo Telelever y front frame se miden, no se miran. Un comprador quemado escribe en los foros de GS, y ahí se acaba el negocio para todo lo demás.
El comprador de BMW busca por referencia, no por nombre. La foto del número estampado vale más que tres fotos bonitas de la pieza.
La propiedad está clara. La aseguradora no pagó nada por la moto, así que sigue siendo de su dueño y nadie más tiene derechos sobre las piezas. No hay traspaso ni salvamento de por medio.
Queda una sola variable, y ordena todo el trabajo. El RD 265/2021 reserva a los Centros Autorizados de Tratamiento la comercialización de piezas usadas procedentes de vehículos dados de baja definitiva. Mientras la moto no esté dada de baja no es un vehículo al final de su vida útil: es una moto averiada de su dueño, y desmontarla y vender piezas es lo mismo que hace cualquiera que cambia un depósito y vende el viejo. En el momento en que se tramita la baja pasa a ser residuo, y la venta de sus piezas queda reservada a los CAT.
El orden importa: primero se despieza y se vende, y la baja se tramita al final, con el chasis y lo que sobre. Nunca al revés. Confirmar en la DGT que hoy no hay baja definitiva anotada es lo primero que hay que hacer, antes del primer anuncio.